Para vender criptomonedas y pasar el dinero al banco hay tres pasos encadenados: convertir la cripto a euros dentro de un proveedor autorizado, ordenar una retirada SEPA hacia una cuenta que esté a tu nombre y, al año siguiente, declarar la ganancia o la pérdida en el IRPF. El primero es el fácil. Los que suelen dar problemas son los otros dos: las comisiones de retirada pueden comerse una parte notable del beneficio y el banco receptor tiene la obligación legal de preguntar de dónde sale ese ingreso si le llama la atención.
Esta guía recorre el proceso completo, con los plazos reales, las comisiones que se cobran en cada tramo, lo que vas a pagar a Hacienda con un ejemplo numérico paso a paso y los errores que más dinero cuestan.
Qué significa exactamente «pasar cripto a euros»
Conviene separar dos operaciones que la gente suele confundir, porque tienen consecuencias fiscales muy distintas.
- La venta es el momento en que cambias tu criptomoneda por euros dentro de la plataforma. Aquí es donde nace la ganancia o la pérdida patrimonial a efectos de IRPF. Ocurre aunque el dinero se quede parado en tu monedero de euros del exchange durante años.
- La retirada es el movimiento posterior: sacar esos euros de la plataforma y llevarlos a tu cuenta bancaria. Fiscalmente es neutra, no genera ningún impuesto adicional. Es un simple traslado de dinero que ya era tuyo.
De ahí sale una de las confusiones más caras del sector: mucha gente cree que mientras no saque el dinero al banco no tiene que declarar nada. Es falso. Hacienda se fija en la venta, no en la transferencia. Y lo mismo ocurre cuando cambias una criptomoneda por otra o por una stablecoin: eso también es una permuta que tributa, aunque no hayas visto un euro.
Las cuatro vías para convertir criptomonedas en euros
Venta en un exchange y transferencia SEPA
Es la ruta estándar y la más barata para importes medios y altos. Vendes contra el par en euros (por ejemplo BTC/EUR), el saldo queda en tu monedero fiat y ordenas una transferencia SEPA a tu banco. Las comisiones de venta suelen moverse entre el 0,1 % y el 1,5 % según la plataforma y el volumen, y la retirada SEPA va de gratuita a unos pocos euros fijos.
Tarjetas de débito vinculadas a la cuenta cripto
Algunas plataformas emiten tarjetas que convierten cripto a euros en el momento del pago o de la retirada en cajero. Son cómodas para gastos pequeños, pero tienen dos inconvenientes serios: el tipo de cambio aplicado suele ser peor y, sobre todo, cada pago es técnicamente una venta, con lo que generan decenas de operaciones que luego hay que reconstruir para la declaración.
Operaciones P2P entre particulares
Vendes directamente a otra persona, que te hace un Bizum o una transferencia. El precio puede ser algo mejor, pero asumes riesgo de contraparte, riesgo de fraude y, si el dinero procede de un origen ilícito, puedes acabar con la cuenta bloqueada por algo que no has hecho tú. Para importes relevantes no compensa el ahorro.
Cajeros de criptomonedas
Existen en las principales ciudades españolas y entregan efectivo, pero cobran comisiones que con frecuencia superan el 5 % e incluso el 10 % del importe. Solo tienen sentido por urgencia o por cantidades muy pequeñas. Además, sacar efectivo no te exime de declarar la venta ni de poder justificar el origen del dinero.
Paso a paso: de la venta a tu cuenta corriente
1. Comprueba que tu proveedor está autorizado
Desde el 1 de julio de 2026 solo pueden prestar servicios de criptoactivos en España las entidades autorizadas por la CNMV o por otro supervisor europeo con pasaporte comunitario, según el marco del reglamento europeo de mercados de criptoactivos. El antiguo registro del Banco de España, que era un simple censo a efectos de blanqueo de capitales, ya no habilita por sí solo para operar. Antes de vender, comprueba el estado de tu plataforma en la página de la CNMV sobre la regulación de criptoactivos. Si te interesa el detalle de qué cambia para el inversor particular, lo desarrollamos en nuestra guía sobre el reglamento MiCA y cómo te afecta al invertir.
Esto no es burocracia decorativa. Si la plataforma no está autorizada, no tendrás cobertura del supervisor español ante un problema y, además, tu banco tendrá muchos más motivos para frenar la transferencia entrante.
2. Verifica tu identidad antes de necesitarlo
Todos los proveedores autorizados aplican procedimientos de conocimiento del cliente. Si nunca has retirado euros, es probable que te pidan documento de identidad, prueba de domicilio y, para importes altos, justificación del origen de los fondos. Ese trámite puede tardar días. Hacerlo con la operación ya lanzada y el mercado en movimiento es la peor combinación posible.
3. Elige el par correcto y el tipo de orden
Vende siempre contra euros si el par existe. Pasar por dólares o por una stablecoin añade un cambio de divisa, una comisión extra y, en el caso de la stablecoin, una operación fiscal adicional que tendrás que declarar. En cuanto al tipo de orden, una orden de mercado se ejecuta al instante pero al precio que haya; una orden limitada fija el precio mínimo al que aceptas vender, aunque puede no ejecutarse. En activos con poca liquidez, la orden de mercado puede ejecutarse bastante por debajo de lo que veías en pantalla.
4. Ordena la retirada a una cuenta a tu nombre
La cuenta de destino debe estar a nombre del mismo titular que la cuenta del exchange. Enviar dinero a la cuenta de tu pareja, de un familiar o de una empresa es la forma más rápida de que la operación se rechace o se congele. Comprueba el IBAN carácter a carácter: una retirada SEPA mal dirigida no siempre se puede revertir con facilidad.
5. Guarda todos los justificantes
Descarga el histórico completo de operaciones en CSV el mismo día de la venta: fecha, hora, activo, cantidad, precio, comisión y contravalor en euros. Ese archivo es lo que te salva si el banco pregunta y lo que necesitarás para la declaración. Si la plataforma cierra o te expulsa, recuperar el histórico después puede ser imposible.
Comisiones: dónde se te va el dinero de verdad
El coste total de pasar cripto a euros casi nunca es el que anuncia la plataforma en portada, porque se cobra en cuatro capas distintas.
- Comisión de venta. Entre el 0,1 % y el 1,5 % del importe. Las interfaces simplificadas de tipo «comprar y vender en un clic» suelen cobrar mucho más que el mercado avanzado de la misma plataforma.
- Spread. La diferencia entre el precio de compra y el de venta. Es un coste invisible que no aparece como comisión, pero que en algunas plataformas supera al propio porcentaje anunciado.
- Comisión de retirada SEPA. Va de 0 euros a alrededor de 1,50 euros fijos en las plataformas competitivas, pero algunas aplican un porcentaje del importe. Con cifras altas, esa diferencia es enorme.
- Cambio de divisa. Si vendes contra dólares y luego conviertes, pagas un diferencial adicional que rara vez baja del 0,5 %.
Una regla práctica: si vas a retirar poco a poco, prioriza comisiones de retirada bajas o nulas; si vas a hacer una única retirada grande, prioriza una comisión de venta baja. Comparar plataformas con este criterio concreto es más útil que fijarse en el marketing, y lo detallamos en nuestra guía sobre qué es un exchange de criptomonedas y cómo elegirlo.
Cuánto vas a pagar a Hacienda
La ganancia por vender criptomonedas se integra en la base del ahorro del IRPF, igual que las acciones o los fondos. La escala aplicable en 2026 es progresiva por tramos, de modo que cada porcentaje grava solo la parte de la ganancia que cae dentro de su tramo:
- Hasta 6.000 euros: 19 %
- De 6.000 a 50.000 euros: 21 %
- De 50.000 a 200.000 euros: 23 %
- De 200.000 a 300.000 euros: 27 %
- Más de 300.000 euros: 30 %
El método FIFO manda
En España se aplica el criterio FIFO (primero en entrar, primero en salir) por cada tipo de criptomoneda. No puedes elegir qué lote vendes para pagar menos: se considera que vendes primero las unidades más antiguas. Esto importa mucho si acumulaste durante años, porque las primeras compras suelen tener el precio más bajo y, por tanto, la ganancia más alta.
Un ejemplo con números
Imagina que compraste en dos momentos: 0,20 BTC en marzo de 2023 a 25.000 euros por bitcoin (5.000 euros) y 0,10 BTC en enero de 2025 a 90.000 euros por bitcoin (9.000 euros). Tienes 0,30 BTC con un coste total de 14.000 euros. En 2026 vendes 0,15 BTC a 100.000 euros por bitcoin.
- Importe de la venta: 0,15 × 100.000 = 15.000 euros.
- Comisión de venta (0,1 %): 15 euros, que se restan del valor de transmisión. Quedan 14.985 euros.
- Coste de adquisición por FIFO: los 0,15 BTC salen íntegramente del primer lote, así que 0,15 × 25.000 = 3.750 euros.
- Ganancia patrimonial: 14.985 − 3.750 = 11.235 euros.
Ahora se aplica la escala por tramos. Los primeros 6.000 euros tributan al 19 %, es decir 1.140 euros. Los 5.235 euros restantes tributan al 21 %, es decir 1.099,35 euros. La factura fiscal total es de 2.239,35 euros, lo que supone un tipo medio efectivo del 19,9 % sobre la ganancia, no del 21 %. Es el mismo efecto de progresividad por tramos que explicamos en detalle en los tramos del IRPF 2026.
Las pérdidas también cuentan
Las pérdidas por venta de criptomonedas se compensan con las ganancias patrimoniales del mismo ejercicio. Siguiendo el ejemplo, si además vendiste otra criptomoneda con 2.000 euros de pérdida, la base pasaría de 11.235 a 9.235 euros: 1.140 euros por los primeros 6.000 y 679,35 euros por los 3.235 restantes, o sea 1.819,35 euros. Te habrías ahorrado 420 euros, exactamente el 21 % de la pérdida aflorada. Y si el saldo neto del año fuera negativo, ese remanente puede arrastrarse a los cuatro ejercicios siguientes. El procedimiento completo, casilla a casilla, está en nuestra guía sobre cómo declarar criptomonedas en la renta.
Por qué el banco puede hacerte preguntas
Cuando entra en tu cuenta una transferencia procedente de una plataforma de criptoactivos, el banco activa sus controles de prevención del blanqueo de capitales. No es sospecha personal: es una obligación legal que se aplica por perfil de operación. Lo habitual es que te pidan el extracto de operaciones del exchange, el justificante de la compra original de las criptomonedas y, a veces, el origen del dinero con el que compraste.
Tres decisiones reducen mucho la fricción. Primera: retirar a la cuenta donde ya tienes domiciliada la nómina, porque un ingreso atípico en una cuenta inactiva llama más la atención. Segunda: avisar tú mismo si vas a recibir un importe muy superior a tu operativa habitual, en lugar de esperar a que salte la alerta. Tercera: no fraccionar artificialmente la retirada en muchos envíos pequeños para pasar desapercibido, porque ese patrón es precisamente uno de los que los sistemas antiblanqueo detectan. Sobre los plazos y el funcionamiento de cada tipo de envío, tienes el detalle en nuestra guía de transferencias bancarias, plazos y comisiones.
Cuánto tarda realmente el dinero en llegar
La venta dentro del exchange es instantánea. La retirada tiene dos tiempos que se suman. Primero, el procesamiento interno de la plataforma, que puede ir de unos minutos a 24 o 48 horas si hay revisión manual, y que suele alargarse en fin de semana. Después, el envío SEPA propiamente dicho: una transferencia ordinaria llega normalmente en un día hábil, mientras que una transferencia inmediata se abona en segundos, si ambas entidades la soportan.
En la práctica, planifica entre uno y tres días hábiles para una retirada normal, y bastante más si es tu primera operación con esa plataforma o si el importe dispara una revisión de cumplimiento.
Cinco errores que cuestan dinero
- Vender todo de golpe por pánico. Las decisiones tomadas en una caída brusca suelen ejecutarse al peor precio y con el peor spread del día.
- Usar la interfaz simplificada en vez del mercado avanzado. En la misma plataforma, la diferencia de comisión entre una y otra puede multiplicarse por diez.
- No reservar el dinero de los impuestos. La ganancia se declara en la campaña de la renta del año siguiente. Gastarse el importe íntegro y encontrarse la liquidación meses después es un problema muy común.
- Ignorar las permutas entre criptomonedas. Cambiar bitcoin por otra cripto o por una stablecoin tributa, aunque no toques euros en ningún momento.
- Perder el histórico de operaciones. Sin registro de compras no puedes acreditar el coste de adquisición, y reconstruirlo años después es caro y a veces imposible.
Qué hacer con lo que no vendes
Si solo conviertes una parte, plantéate dónde va a estar el resto. Dejar saldo permanente en un exchange te expone al riesgo de la plataforma, algo que la historia reciente del sector ha demostrado más de una vez. Para posiciones que no piensas tocar a corto plazo, una cartera fría es la alternativa razonable: puedes ver los modelos disponibles en hardware wallets en Amazon.es y comparar criterios de elección en nuestra guía sobre cuál es la mejor hardware wallet.
Y si estás dando los primeros pasos en el sentido contrario, es decir, entrando en lugar de saliendo, conviene entender antes el circuito completo: lo explicamos en cómo comprar tu primera criptomoneda en España.
Una última advertencia de sentido común: las criptomonedas son activos de alta volatilidad y sin las garantías que cubren a los depósitos bancarios. Este artículo explica el procedimiento y su fiscalidad, no recomienda vender, mantener ni comprar. Si tu caso tiene volúmenes relevantes, operaciones en varias plataformas o activos recibidos por staking o airdrops, la intervención de un asesor fiscal sale barata comparada con el coste de una liquidación mal hecha.





