Cuánto se cobra del paro depende de una sola cifra: la media de tus bases de cotización de los últimos 180 días trabajados. Sobre esa base reguladora se aplica el 70% durante los seis primeros meses y el 60% a partir del séptimo, y después se comprueba que el resultado no se salga de unos topes mínimo y máximo ligados al IPREM. En 2026 ese abanico va de 560 euros a 1.575 euros brutos al mes, según tengas o no hijos a cargo.
La duración es la otra mitad de la respuesta: se cobra un día de prestación por cada tres días cotizados en los seis años anteriores, con un mínimo de 120 días y un máximo de 720. A continuación tienes la fórmula desglosada, las cifras vigentes y tres ejemplos con números reales para que puedas estimar tu caso antes de pisar el SEPE.
La fórmula del paro en tres pasos
La prestación contributiva por desempleo no se calcula sobre tu sueldo neto ni sobre lo que veías ingresado en la cuenta cada mes. Se calcula sobre tus bases de cotización, que aparecen en la nómina y suelen ser más altas que el líquido percibido porque incluyen el prorrateo de las pagas extra.
Paso 1: hallar la base reguladora
Se suman las bases de cotización por contingencias profesionales de los últimos 180 días cotizados, excluidas las horas extraordinarias, y se divide entre 180. El resultado es la base reguladora diaria. Si cotizaste por 1.600 euros mensuales durante ese periodo, la suma es 9.600 euros y la base reguladora diaria sale a 53,33 euros.
Conviene mirarlo en tu propia nómina antes de hacer cálculos de memoria: la casilla que importa es la base de contingencias profesionales, no el bruto anual ni el neto transferido. Si nunca has revisado ese apartado, te ayudará repasar cómo leer tu nómina paso a paso.
Paso 2: aplicar el 70% y el 60%
Durante los primeros 180 días de prestación se cobra el 70% de la base reguladora diaria. A partir del día 181 el porcentaje baja al 60% y se mantiene ahí hasta agotar el derecho. Es una caída automática: no hay que pedir nada ni firmar nada, simplemente el ingreso mensual se reduce.
El importe mensual se obtiene multiplicando el resultado diario por el número de días del mes. Por eso el ingreso de febrero es algo menor que el de marzo: el paro se devenga por días, no por mensualidades fijas.
Paso 3: comprobar los topes
El resultado anterior no es todavía la cifra final. Hay un suelo y un techo calculados sobre el IPREM mensual incrementado en una sexta parte. El IPREM lleva congelado en 600 euros al mes desde 2023, de modo que la referencia para 2026 es de 700 euros mensuales.
Topes mínimo y máximo del paro en 2026
Con un IPREM de 600 euros al mes, los límites de la prestación contributiva quedan así:
- Mínimo sin hijos a cargo: 80% de 700 euros, es decir, 560 euros brutos al mes.
- Mínimo con hijos a cargo: 107% de 700 euros, es decir, 749 euros brutos al mes.
- Máximo sin hijos a cargo: 175% de 700 euros, es decir, 1.225 euros brutos al mes.
- Máximo con un hijo a cargo: 200% de 700 euros, es decir, 1.400 euros brutos al mes.
- Máximo con dos o más hijos a cargo: 225% de 700 euros, es decir, 1.575 euros brutos al mes.
Estos importes corresponden a jornada completa. Si los últimos contratos fueron a tiempo parcial, los topes se reducen en proporción al porcentaje de jornada, así que una media jornada arrastra un techo y un suelo a la mitad. Y una advertencia práctica: como el IPREM no sube desde 2023 pero los salarios y los precios sí lo han hecho, cada año son más las personas con sueldos medios que chocan directamente contra el tope máximo.
Cuánto tiempo se cobra el paro
La duración depende de los días cotizados en los seis años anteriores a la situación legal de desempleo, y la proporción es constante: un día de prestación por cada tres cotizados. Hacen falta 360 días cotizados como mínimo para tener derecho a la prestación contributiva.
- De 360 a 539 días cotizados: 120 días de prestación (4 meses).
- De 540 a 719 días: 180 días (6 meses).
- De 720 a 899 días: 240 días (8 meses).
- De 900 a 1.079 días: 300 días (10 meses).
- De 1.080 a 1.259 días: 360 días (12 meses).
- De 1.260 a 1.439 días: 420 días (14 meses).
- De 1.440 a 1.619 días: 480 días (16 meses).
- De 1.620 a 1.799 días: 540 días (18 meses).
- De 1.800 a 1.979 días: 600 días (20 meses).
- De 1.980 a 2.159 días: 660 días (22 meses).
- Desde 2.160 días: 720 días (24 meses), el máximo legal.
Dicho de otro modo: seis años cotizados sin haber consumido paro previamente dan derecho a los dos años completos. Si ya cobraste prestación en el pasado, esos días cotizados quedaron consumidos y no vuelven a contar.
Tres ejemplos con números
Base de cotización de 1.600 euros, sin hijos
Base reguladora diaria: 9.600 / 180 = 53,33 euros. El 70% son 37,33 euros diarios, que en un mes de 30 días equivalen a 1.120 euros brutos. Está por debajo del tope máximo de 1.225 euros y por encima del mínimo de 560, así que se cobra íntegro. A partir del día 181, el 60% deja la cuantía en 32 euros diarios, es decir, 960 euros brutos al mes.
Base de cotización de 2.400 euros, sin hijos
Base reguladora diaria: 14.400 / 180 = 80 euros. El 70% serían 56 euros diarios, o 1.680 euros al mes. Pero el tope sin hijos a cargo está en 1.225 euros, de modo que la cuantía se recorta hasta 1.225 euros brutos. Aquí aparece el efecto más contraintuitivo del sistema: cobrar 2.400 o 3.000 euros de base da exactamente la misma prestación.
Base de cotización de 2.400 euros, con dos hijos
El cálculo de partida es idéntico, 1.680 euros al mes, pero el techo aplicable sube al 225% del IPREM incrementado: 1.575 euros brutos. Los hijos a cargo (menores de 26 años o con discapacidad, que convivan y no tengan rentas superiores al salario mínimo) no cambian el porcentaje, solo el tope.
Del bruto al neto: lo que descuenta el SEPE
Mientras cobras el paro sigues cotizando a la Seguridad Social, y esa cotización sale en parte de tu bolsillo. El SEPE descuenta de la prestación la aportación del trabajador por contingencias comunes, un 4,7% calculado sobre la base reguladora, no sobre el importe que cobras.
Volviendo a los ejemplos anteriores: con una base de 1.600 euros el descuento es de 75,20 euros, así que los 1.120 brutos quedan en 1.044,80 euros. Con una base de 2.400 euros el descuento asciende a 112,80 euros, y los 1.225 brutos del tope se convierten en 1.112,20 euros; en el caso con dos hijos, los 1.575 brutos quedan en 1.462,20 euros. A eso puede sumarse la retención de IRPF, que el SEPE aplica solo si el importe anual supera el umbral obligatorio.
Qué pasa cuando se agota la prestación
Agotada la contributiva, o sin llegar a los 360 días cotizados, el siguiente escalón es el subsidio por desempleo. La reforma que entró en vigor el 1 de noviembre de 2024 sustituyó el 80% lineal del IPREM por una escala decreciente: 95% del IPREM los primeros seis meses, 90% los seis siguientes y 80% a partir de ahí.
Con el IPREM congelado en 600 euros, eso se traduce en 570 euros al mes en el primer tramo, 540 euros en el segundo y 480 euros después. Es un salto a la baja considerable respecto a la contributiva, y explica por qué el colchón de ahorro pesa tanto en el segundo año sin trabajo.
El paro y la declaración de la renta
La prestación por desempleo es rendimiento del trabajo y tributa como tal en el IRPF. El problema habitual no es el impuesto en sí, sino la sorpresa: si durante el año has tenido dos pagadores (tu empresa y el SEPE) y el segundo supera los 1.500 euros, el umbral a partir del cual estás obligado a declarar baja de forma drástica, y muchas personas que nunca habían presentado la renta se encuentran con que deben hacerlo y con un resultado a ingresar.
El motivo es que el SEPE suele practicar una retención mínima o nula, mientras que tu empresa retuvo pensando que serías empleado todo el año. Si vas a estar varios meses en desempleo, merece la pena pedir al SEPE una retención voluntaria más alta y entender antes cómo funcionan los tramos del IRPF para no llevarte el susto en junio.
Cómo encajar el paro en tu presupuesto
Entre la caída al 60% en el mes siete, el descuento de cotización y el salto al subsidio, el ingreso disponible de una persona en desempleo se reduce por escalones previsibles. Esa previsibilidad es justamente lo que permite planificar: conviene calcular hoy cuánto cobrarías en cada tramo y contrastarlo con tus gastos fijos mensuales.
El contexto ayuda a dimensionar el riesgo. El INE publica cada trimestre la tasa de paro en la Encuesta de Población Activa, y la duración media de los periodos de desempleo en España sigue siendo elevada, lo que aconseja no planificar suponiendo que el nuevo empleo llegará en cuatro meses.
Dos medidas concretas ordenan mucho esta etapa. La primera es tener un fondo de emergencia ya construido antes de necesitarlo, dimensionado precisamente para cubrir la diferencia entre la prestación y tus gastos. La segunda es llevar un registro mensual serio de ingresos y gastos durante todo el periodo; un planificador de presupuesto mensual en papel cumple ese papel sin depender de ninguna suscripción.
Y si la salida de la empresa vino acompañada de una compensación económica, revisa también cómo se calcula y tributa la indemnización por despido: es dinero que, bien tratado fiscalmente, puede estirar bastante el colchón mientras cobras la prestación.
Este artículo tiene carácter divulgativo y no constituye asesoramiento personalizado. Las cuantías dependen de tu historial de cotización concreto, por lo que la cifra definitiva la determina siempre el SEPE al reconocer el derecho.





