Un CFD (contrato por diferencias, o contract for difference) es un acuerdo privado entre tú y un bróker para intercambiar la diferencia de precio de un activo entre el momento en que abres la posición y el momento en que la cierras. No compras la acción, ni el índice, ni la onza de oro: solo tomas posición sobre su movimiento. Y como prácticamente siempre se opera con apalancamiento, un movimiento pequeño del mercado se convierte en una ganancia o una pérdida muy grande sobre el dinero que realmente has depositado.
Esa es la definición corta. La larga incluye algo que la publicidad casi nunca contaba: la Comisión Nacional del Mercado de Valores considera que los CFD no son un producto adecuado para el inversor minorista y desde 2023 ha prohibido su publicidad dirigida al público general en España. Este artículo explica cómo funcionan por dentro, qué cuestan de verdad, qué límites impone la normativa y qué alternativas existen si lo que buscas en realidad es invertir.
Qué es un CFD y en qué se diferencia de comprar el activo
Cuando compras una acción de una empresa cotizada, esa acción pasa a estar a tu nombre en un registro. Eres accionista: tienes derecho a cobrar dividendos, a votar en la junta y a vender cuando quieras. El dinero sale de tu cuenta y entra un activo real en tu cartera.
Con un CFD no ocurre nada de eso. El bróker y tú firmáis un contrato que replica el precio de esa acción. Si el precio sube, el bróker te paga la diferencia; si baja, se la pagas tú. No hay accionistas, no hay junta, no hay depositario que custodie títulos a tu nombre. Tu única contraparte es el propio bróker, lo que añade un riesgo que no existe cuando compras el activo directamente: si la entidad quiebra, tu posición depende de su solvencia y de los mecanismos de protección de su país de origen.
La otra diferencia es la dirección. Un CFD permite ponerse corto con la misma facilidad con la que se compra: si crees que un índice va a caer, vendes el contrato y ganas si efectivamente cae. Esa flexibilidad es lo que atrae a muchos usuarios, y también lo que multiplica las formas de equivocarse.
Cómo funciona un CFD paso a paso
- Eliges un subyacente: una acción, un índice, un par de divisas, una materia prima o una criptomoneda.
- Decides el tamaño de la posición, es decir, la exposición total al mercado, que puede ser muchas veces superior a tu dinero.
- El bróker bloquea una garantía (o margen): el porcentaje de esa exposición que debes tener depositado.
- Mientras la posición está abierta, tu cuenta refleja la ganancia o pérdida latente en tiempo real y se te cobran los costes de mantenimiento.
- Al cerrar, se liquida la diferencia entre el precio de entrada y el de salida.
Un ejemplo con números
Supongamos una exposición de 10.000 euros sobre un índice bursátil con un apalancamiento de 20:1. El margen exigido es el 5 %, es decir, 500 euros bloqueados en tu cuenta.
- Si el índice sube un 3 %, la posición vale 10.300 euros y ganas 300 euros. Sobre los 500 euros aportados, eso es un +60 %.
- Si el índice baja un 3 %, pierdes esos mismos 300 euros: un -60 % de tu garantía.
- Si baja un 5 %, la pérdida es de 500 euros y te has quedado sin el capital depositado.
Conviene detenerse en el tercer punto. Una caída del 5 % en un índice es un día malo perfectamente normal en bolsa; con 20:1 de apalancamiento, ese día normal borra el 100 % de lo que pusiste. Esta es exactamente la mecánica que explicamos en detalle en nuestra guía sobre qué es el apalancamiento financiero y qué riesgos tiene: no cambia la probabilidad de acertar, solo amplifica el resultado en ambas direcciones.
Qué pasa cuando el precio va en tu contra
Los proveedores autorizados en la Unión Europea están obligados a aplicar la protección de cierre de márgenes al 50 %: cuando el saldo de tu cuenta cae por debajo de la mitad del margen exigido, el bróker cierra automáticamente las posiciones. En el ejemplo anterior, con 500 euros de garantía, el cierre forzoso se dispararía al perder 250 euros, lo que ocurre con una caída de apenas un 2,5 % del índice.
Existe además la protección de saldo negativo, que impide que un minorista acabe debiendo dinero al bróker por encima de lo depositado. Es una salvaguarda importante, pero no evita perder todo el capital de la cuenta: solo evita perder más. Usar órdenes de stop y otros tipos de órdenes bursátiles ayuda a acotar el daño, aunque en mercados con huecos de cotización el precio de ejecución puede ser peor que el fijado.
Cuánto apalancamiento permite la normativa en España
Los límites no los fija el bróker a su gusto. Para clientes minoristas, la regulación europea que aplica la CNMV establece un máximo según el tipo de subyacente, porque no todos se mueven igual:
- 30:1 en pares de divisas principales (margen del 3,33 %).
- 20:1 en el resto de divisas, índices bursátiles principales y oro (margen del 5 %).
- 10:1 en otras materias primas e índices no principales (margen del 10 %).
- 5:1 en acciones individuales y demás subyacentes (margen del 20 %).
- 2:1 en criptomonedas (margen del 50 %).
La escala tiene una lógica clara: cuanto más volátil es el activo, menos apalancamiento se autoriza. Que las criptomonedas estén en el escalón más bajo no es casualidad, y encaja con lo que ya comentamos sobre el reglamento MiCA y la protección del inversor en cripto.
Los costes que no se ven en el gráfico
Muchos brókeres presumen de «cero comisiones», pero un CFD nunca es gratis. El coste se reparte en tres partidas que conviene sumar antes de operar.
La horquilla o spread
Es la diferencia entre el precio al que puedes comprar y aquel al que puedes vender en el mismo instante. Nada más abrir la posición ya estás en pérdidas por ese importe. Con una horquilla del 0,10 % sobre una exposición de 10.000 euros, entrar y salir cuesta unos 10 euros, que sobre un margen de 500 euros equivale a un 2 % de tu capital antes de que el mercado se mueva.
El coste de financiación nocturna
Es el más ignorado y el más corrosivo. Como el bróker te está prestando de facto la parte apalancada, cada noche que mantienes la posición abierta te cobra un interés sobre la exposición total, no sobre tu garantía. Con un tipo combinado del 4,5 % anual sobre 10.000 euros, son unos 1,23 euros diarios: unos 37 euros al mes. Sobre los 500 euros que tú pusiste, ese coste representa alrededor de un 7 % mensual solo por dejar la posición viva. Por eso los CFD funcionan como instrumentos de muy corto plazo y resultan ruinosos como inversión a largo plazo.
Comisiones, conversión de divisa e inactividad
Algunos subyacentes llevan comisión explícita por operación. Si el activo cotiza en otra moneda, cada liquidación puede incorporar un diferencial de cambio. Y varias plataformas aplican cuotas por inactividad si dejas la cuenta parada. Revisar el documento de datos fundamentales antes de firmar es tan importante como elegir bien el bróker con el que vas a invertir.
Qué dice la CNMV sobre los CFD
En julio de 2023 la CNMV aprobó una resolución de intervención de producto que endureció de forma notable la comercialización de CFD y otros productos apalancados a minoristas en España. Entre las medidas figuran la prohibición de la publicidad dirigida al público general, la prohibición del patrocinio de eventos —incluidos los deportivos—, el veto al uso de personas con relevancia pública con fines promocionales y la prohibición de captar clientes mediante call centers o de premiar a quienes traigan nuevos usuarios.
El supervisor justificó las medidas por la elevada proporción de clientes minoristas que pierde dinero con estos productos. De hecho, los proveedores están obligados a mostrar en sus comunicaciones el porcentaje concreto de sus propias cuentas minoristas en pérdidas, una cifra que en la práctica suele situarse entre el 70 % y el 90 %. Puedes consultar la posición oficial y las preguntas frecuentes del supervisor en la guía de la CNMV sobre contratos financieros por diferencias.
Dos consecuencias prácticas para cualquiera que se plantee operar. La primera: comprueba siempre que la entidad está registrada en la CNMV o en el supervisor europeo que corresponda; la ausencia de registro es una de las señales de alarma clásicas que repasamos en nuestra guía sobre cómo detectar estafas financieras. La segunda: si un anuncio de CFD llega a ti pese a la prohibición, eso mismo ya es información relevante sobre quién te lo está enviando.
Cómo tributan los CFD en España
Las ganancias y pérdidas obtenidas con CFD se integran en la base del ahorro del IRPF como ganancias y pérdidas patrimoniales derivadas de la transmisión de elementos patrimoniales. La escala aplicable es progresiva por tramos: 19 % hasta 6.000 euros, 21 % de 6.000 a 50.000, 23 % de 50.000 a 200.000, 27 % de 200.000 a 300.000 y 30 % a partir de ahí.
Las pérdidas se pueden compensar con las ganancias del mismo ejercicio y, si sobra saldo negativo, arrastrarlo a los cuatro ejercicios siguientes. Ten en cuenta que muchos brókeres de CFD no son retenedores en España, de modo que no practican retención ni te entregan un modelo informativo español: la obligación de declarar recae íntegramente en ti. Para el marco general puedes repasar nuestra guía de fiscalidad de las inversiones en España, y ante cualquier caso concreto conviene contrastarlo con la Agencia Tributaria o con un asesor.
Alternativas si lo que buscas es invertir, no especular
Merece la pena separar dos objetivos que a menudo se confunden. Especular a corto plazo con apalancamiento y construir patrimonio a largo plazo son actividades distintas, con herramientas distintas y con probabilidades de éxito muy distintas.
- Acciones al contado. Compras el activo, eres propietario, cobras dividendos y no pagas financiación por mantenerlas.
- Fondos indexados y ETFs. Diversificación inmediata y costes anuales bajos. Lo desarrollamos en la guía sobre fondos indexados en España.
- Renta fija y letras del Tesoro. Para la parte conservadora de la cartera, con un riesgo muy inferior.
Si aun así te interesa el análisis del corto plazo, invertir primero en formación sale mucho más barato que aprender con dinero real: hay bibliografía sólida sobre gestión del riesgo y psicología del inversor, como los libros sobre psicología del trading y gestión del riesgo disponibles en Amazon.es, que dedican más páginas a cómo perder poco que a cómo ganar mucho. Es, probablemente, la señal más honesta que ofrece este sector.
Cinco comprobaciones antes de abrir una cuenta
- Registro del proveedor. Busca la entidad en el registro oficial de la CNMV o del supervisor europeo que la autorice.
- Porcentaje de cuentas en pérdidas. Debe aparecer de forma visible. Si no lo encuentras, es un mal punto de partida.
- Coste de financiación nocturna. Calcula cuánto te costaría mantener abierta una posición un mes entero antes de abrirla un solo día.
- Horquilla real en tu horario. Los diferenciales se ensanchan fuera de las horas de mayor negociación y en momentos de noticias.
- Dinero que puedes perder entero. No el que te gustaría ganar. Si esa cifra te incomoda, la respuesta ya la tienes.
Los CFD no son un fraude ni un producto prohibido: son instrumentos complejos, legales y regulados, diseñados originalmente para perfiles profesionales. El problema aparece cuando se presentan como un atajo para multiplicar ahorros. Entender el apalancamiento, sumar los costes reales y conocer lo que dice el supervisor es lo que separa una decisión informada de una apuesta cara. Este artículo es información general con fines educativos y no constituye una recomendación de inversión.





