Actualizado en octubre de 2026 con datos vigentes. La inflación es uno de los indicadores económicos que más directamente afectan a la vida cotidiana. Cuando los precios suben de forma generalizada, el poder adquisitivo de los salarios y los ahorros se erosiona en términos reales. En España, los últimos años han traído una volatilidad inflacionaria sin precedentes en décadas, con alzas bruscas seguidas de moderaciones graduales. Aquí vas a ver qué está pasando, por qué y qué cabe esperar a partir de ahora.
Qué es la inflación y cómo se mide en España
La inflación es el aumento generalizado y sostenido del nivel de precios de bienes y servicios en una economía durante un período de tiempo. En España, los principales indicadores son el IPC (Índice de Precios al Consumo), que elabora el INE, y el IPCA (Índice de Precios al Consumo Armonizado), que permite comparaciones dentro de la Unión Europea.
IPC general vs IPC subyacente
El IPC general incluye todos los componentes de la cesta de la compra, también la energía y los alimentos frescos, que son especialmente volátiles. El IPC subyacente deja fuera esos componentes y refleja mejor la tendencia estructural de los precios. Los bancos centrales miran sobre todo el dato subyacente para diseñar la política monetaria, porque los componentes energéticos responden a factores externos que quedan fuera de su control.
El objetivo del 2% del BCE
El Banco Central Europeo tiene como mandato principal mantener la estabilidad de precios, definida como una inflación del 2 % a medio plazo para la zona euro. Cuando la inflación se aleja mucho de ese objetivo, por arriba o por abajo, el BCE actúa sobre todo a través de los tipos de interés.
Las causas del repunte inflacionario en España
El shock energético post-pandemia
El primer gran motor del repunte fue el encarecimiento energético. Tras la pandemia, la demanda de energía se recuperó de golpe mientras la oferta tardaba en ajustarse. La posterior invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022 disparó los precios del gas natural y la electricidad en Europa a niveles históricos, con impacto directo en las facturas domésticas y en los costes de producción de las empresas. La energía sigue siendo hoy el principal motor de los precios, ya que en la zona euro se encareció un 10,3 % interanual en julio de 2026 y un 14,3 % en agosto, según el dato definitivo de Eurostat publicado el 17 de septiembre de 2026, y el encarecimiento de carburantes y electricidad explica buena parte del salto del IPC español hasta el 4,3 % de agosto de 2026, un 0,7 % más que en julio en tasa mensual. Los carburantes siguen tirando de los precios en septiembre: el indicador adelantado del INE sitúa el IPC en el 4,9 %, y la estimación preliminar de Eurostat del 2 de octubre eleva la energía de la zona euro al 18,8 % interanual.
Los cuellos de botella en las cadenas de suministro
La pandemia generó disrupciones masivas en las cadenas de suministro globales: escasez de semiconductores, retrasos en el transporte marítimo y cierres de fábricas. Esos cuellos de botella elevaron los precios de los bienes manufacturados en todo el mundo y alimentaron una inflación de bienes que acabó trasladada a los precios finales al consumidor.
El componente de demanda: los estímulos fiscales
Los estímulos fiscales desplegados durante la pandemia —ERTE, ayudas directas, moratorias— y la posterior reapertura económica generaron un exceso de demanda que se encontró con una oferta todavía restringida. Esa combinación de oferta limitada y demanda elevada es el caldo de cultivo clásico de la inflación.
La respuesta del BCE: la subida de tipos más agresiva en décadas
Del 0% al 4,5%: un ciclo de subidas histórico
Para combatir la inflación, el BCE elevó los tipos de interés desde el 0 % en julio de 2022 hasta el 4,5 % en septiembre de 2023, en el ciclo de subidas más rápido e intenso de la historia del euro. Buscaba enfriar la demanda encareciendo el crédito, con hipotecas y préstamos más caros y, por tanto, menos consumo e inversión. Después el BCE fue recortando los tipos y, tras mantenerlos estables desde junio de 2025, en junio de 2026 los volvió a subir 25 puntos básicos ante las presiones inflacionistas derivadas de la guerra en Oriente Próximo. En la reunión del 23 de julio de 2026 el Consejo de Gobierno decidió por unanimidad mantener esos niveles, pero el 10 de septiembre de 2026, con la inflación de la zona euro en el 3,2 % de agosto y la española en el 4,3 %, volvió a subir los tres tipos oficiales otros 25 puntos básicos. Desde el 16 de septiembre de 2026 están vigentes el 2,65 % para las operaciones principales de financiación, el 2,50 % para la facilidad de depósito y el 2,90 % para la facilidad marginal de crédito (fuente: BCE). El Consejo de Gobierno ha reiterado que decidirá reunión a reunión, sin comprometerse con ninguna senda concreta de tipos; la próxima cita es el 29 de octubre de 2026.
El impacto sobre las hipotecas variables en España
España es uno de los países europeos con mayor proporción de hipotecas a tipo variable referenciadas al Euríbor, así que la subida de tipos se traslada directamente a las cuotas de millones de familias y les recorta la renta disponible. En julio de 2026 el Euríbor a 12 meses cerró con una media mensual definitiva del 2,855 %, 0,776 puntos por encima del 2,079 % de julio de 2025. En agosto de 2026 siguió escalando hasta cerrar con una media mensual definitiva del 2,954 %, según la confirmación del Banco de España, el nivel más alto del año hasta entonces y 0,840 puntos por encima del 2,114 % de agosto de 2025, con un dato diario que superó el 3 % en dos sesiones del mes. Confirmada la subida de tipos, la escalada se aceleró en septiembre, que cerró con una media mensual del 3,247 % (calculada con los datos diarios del EMMI, a falta de la confirmación oficial del Banco de España), su nivel más alto en dos años, 1,075 puntos por encima del 2,172 % de septiembre de 2025 y 0,293 puntos por encima de la media de agosto, lo que se traduce en nuevos encarecimientos para las hipotecas variables que se revisen en octubre. Para una hipoteca media de 175.000 euros a 25 años con un diferencial de Euríbor más 0,75 %, esa revisión anual supondría unos 97 euros más al mes.
Cómo afecta la inflación a tu economía personal
La erosión del ahorro en cuentas corrientes
El dinero guardado en una cuenta corriente sin remuneración pierde poder adquisitivo exactamente a la tasa de inflación. Con una inflación del 3 %, 10.000€ en una cuenta al 0 % valen en términos reales 9.700€ al cabo de un año. Durante los picos inflacionarios de 2022 y 2023 en España, con la inflación por encima del 10 %, el coste real de mantener liquidez sin rentabilizar fue muy elevado.
La inflación y la negociación salarial
Cuando la inflación supera el crecimiento salarial, los trabajadores pierden poder adquisitivo en términos reales aunque su salario nominal no haya bajado. La revisión salarial vinculada al IPC, mediante cláusulas de revisión, y las negociaciones colectivas que contemplan la inflación son mecanismos para proteger el salario real, aunque su extensión varía mucho entre sectores y empresas.
Ganadores y perdedores de la inflación
No todo el mundo pierde con la inflación. Los deudores a tipo fijo salen ganando, porque si tienes una hipoteca fija al 1,5 % y la inflación es del 5 %, tu deuda real se reduce. Los propietarios de activos reales, como inmuebles o acciones, suelen ver cómo el valor nominal de esos activos crece con la inflación. Los más perjudicados son quienes tienen ahorros en liquidez sin rentabilizar y quienes cobran rentas fijas no indexadas.
Perspectivas y qué vigilar
El último dato definitivo es el del INE publicado el 15 de septiembre de 2026, que confirma el IPC interanual de España en el 4,3 % en agosto, siete décimas por encima del 3,6 % de julio y la tasa más alta desde febrero de 2023, con la subyacente bajando una décima hasta el 2,9 % y el IPCA en el 4,6 %, la tasa más alta entre las grandes economías del euro. El repunte se explica de nuevo por el encarecimiento de los carburantes y la electricidad, no por el núcleo de la cesta: el grupo Transporte subió más de tres puntos su tasa anual, hasta el 9,5 %, la más alta desde agosto de 2022. En la zona euro, la inflación interanual subió del 2,9 % de julio al 3,2 % en agosto según el dato definitivo que Eurostat publicó el 17 de septiembre de 2026, una décima por debajo de la estimación preliminar del 3,3 %, con la energía disparada al 14,3 % interanual, los servicios en el 3,0 % y la subyacente cediendo una décima hasta el 2,1 %. Las nuevas proyecciones de los expertos del BCE, publicadas el 10 de septiembre de 2026, sitúan la inflación media de la zona euro en el 3,0 % en 2026, el 2,5 % en 2027 y el 2,1 % en 2028, revisadas al alza para 2027 y 2028 respecto a junio, con la subyacente en el 2,5 %, el 2,6 % y el 2,3 %, y un crecimiento del PIB del 0,9 %, el 1,4 % y el 1,5 %, respectivamente. El Banco de España prevé una inflación media del 3,6 % para 2026 en sus proyecciones de junio, cifra que revisará en su próxima actualización trimestral. El indicador adelantado que el INE publicó el 29 de septiembre de 2026 apunta a que la escalada continúa: el IPC subiría al 4,9 % en septiembre, seis décimas más que en agosto, por los combustibles y, en menor medida, los paquetes turísticos, con la subyacente subiendo dos décimas, hasta el 3,1 %, y el IPCA en el 5,0 %. La estimación preliminar de Eurostat, publicada el 2 de octubre de 2026, lo confirma para el conjunto de la zona euro: la inflación de septiembre sube al 3,8 %, su nivel más alto desde septiembre de 2023, con la energía en el 18,8 % interanual. El siguiente hito del calendario es el dato definitivo del IPC de septiembre, que el INE publicará a mediados de octubre.
Los factores que seguirán condicionando los precios
La evolución de la inflación en España dependerá de la trayectoria de los precios energéticos, en especial gas, electricidad y carburantes, condicionados ahora por la guerra en Oriente Próximo; de la velocidad con que la política monetaria del BCE llegue a la economía real; de cómo evolucionen salarios y márgenes empresariales, y de los factores geopolíticos que puedan provocar nuevos shocks de oferta.
Qué hacer como inversor particular ante la inflación
Ante un entorno de inflación elevada, lo más habitual es invertir en activos reales —renta variable, inmuebles, materias primas— que históricamente mantienen su valor real a largo plazo, recurrir a bonos ligados a la inflación, como los Bonos del Estado indexados o los TIPS americanos, y asegurarse de que los ahorros en liquidez estén en productos con alguna rentabilidad, ya sean cuentas remuneradas, depósitos o letras del Tesoro.
📊 Libros sobre inflación, política monetaria y protección del ahorro. Hay análisis económicos y guías prácticas para entender los ciclos inflacionarios y adaptarse a ellos.





