Durante más de una década, tener ahorros en un banco español significó prácticamente no obtener ningún rendimiento. Los tipos de interés del BCE en mínimos históricos, incluso negativos, hicieron que los depósitos y las cuentas de ahorro ofrecieran rentabilidades del 0% o cercanas a cero. Eso cambió cuando el BCE empezó a subir tipos en 2022 y el ahorro conservador volvió a tener sentido.
Dos productos han protagonizado ese renovado interés por el ahorro bancario: las cuentas remuneradas y los depósitos a plazo fijo. Aunque pueden parecer similares, tienen características distintas que los hacen más adecuados para perfiles y necesidades diferentes.
Qué es una cuenta remunerada
Una cuenta remunerada es una cuenta corriente o de ahorro que paga intereses sobre el saldo mantenido, de forma parecida a un depósito pero con el dinero disponible en todo momento. El titular puede ingresar y retirar fondos libremente, sin penalización.
Cómo funciona la remuneración
La rentabilidad de una cuenta remunerada se expresa como TIN (Tipo de Interés Nominal) anual. Los intereses se abonan con la periodicidad pactada, mensual, trimestral o anual, y se calculan sobre el saldo medio del período. Algunas cuentas remuneran el saldo total y otras solo hasta un límite máximo, por ejemplo 50.000€ o 100.000€, así que conviene leerse las condiciones para saber cómo se calcula el interés en cada caso.
Ventajas e inconvenientes
La principal ventaja de la cuenta remunerada es la liquidez total, porque el dinero está disponible en cualquier momento sin penalización. Como inconveniente, el tipo de interés suele ser variable o revisable por el banco cuando quiera, de modo que la rentabilidad puede caer si bajan los tipos. Además, en un entorno de bajada de tipos los bancos suelen recortar antes la remuneración de las cuentas que la de los depósitos.
Qué es un depósito a plazo fijo
Un depósito a plazo fijo es un contrato por el que el cliente entrega una cantidad de dinero a la entidad bancaria durante un período determinado, el plazo, a cambio de una rentabilidad pactada y fija. Al vencimiento, el banco devuelve el capital más los intereses. Durante el plazo, el dinero por lo general no puede retirarse sin penalización.
Tipos de depósitos según el plazo
Los depósitos a plazo pueden contratarse a muy corto plazo, de uno a tres meses; a plazo medio, de seis a doce meses, o a largo plazo, de dos a cinco años. La rentabilidad suele aumentar con el plazo, aunque en un entorno de bajadas de tipos esperadas puede no ser así. Los depósitos de seis a doce meses han sido históricamente los más populares porque equilibran rentabilidad y compromiso de tiempo.
La penalización por cancelación anticipada
Si necesitas recuperar el dinero antes del vencimiento, la mayoría de los depósitos aplican una penalización por cancelación anticipada, que suele consistir en la pérdida parcial o total de los intereses devengados. En algunos casos puede llegar a comerse parte del capital, aunque los depósitos están protegidos por el FGD hasta 100.000€. Antes de contratar uno conviene valorar si puedes prescindir del dinero durante todo el plazo.
Comparativa: cuenta remunerada vs depósito
Rentabilidad
Por lo general, los depósitos a plazo fijo ofrecen mayor rentabilidad que las cuentas remuneradas para el mismo período, precisamente como compensación por la falta de liquidez. La diferencia, eso sí, puede ser pequeña en entornos de incertidumbre sobre los tipos. Conviene comparar la TAE (Tasa Anual Equivalente) de ambos productos, que permite medirlos en igualdad de condiciones al margen de la periodicidad con que se paguen los intereses.
Liquidez
Aquí gana la cuenta remunerada con claridad, porque el dinero está disponible en todo momento, mientras que el depósito inmoviliza el capital durante el plazo pactado. Para el fondo de emergencia, o para dinero que puedes necesitar a corto plazo, la cuenta remunerada es la opción. Para ahorro que con certeza no vas a tocar durante el plazo, el depósito puede rendir más.
Certeza de la rentabilidad
El depósito a plazo fijo ofrece una rentabilidad garantizada y conocida desde el momento de la contratación, mientras que la de la cuenta remunerada el banco puede modificarla cuando quiera. En un escenario de bajada de tipos, como el iniciado por el BCE a partir de 2024, los bancos tienden a recortar la remuneración de las cuentas antes que la de los depósitos ya contratados.
Fiscalidad de ambos productos
Los intereses tributan como rendimientos del capital mobiliario
Tanto los intereses de cuentas remuneradas como los de depósitos tributan como rendimientos del capital mobiliario en la base del ahorro del IRPF, con los tipos del 19% hasta 6.000€, 21% entre 6.000€ y 50.000€, 23% entre 50.000€ y 200.000€ y 28% por encima. El banco aplica una retención a cuenta del 19% al abonar los intereses, que luego se regulariza en la declaración de la renta.
Cuándo declarar los intereses
Los intereses se declaran en el año en que se perciben, no en el que se generan. Si tienes un depósito de 18 meses y los intereses se abonan al vencimiento, los declaras el año en que los cobras. Las retenciones practicadas por el banco aparecen en los datos fiscales de la AEAT y en el borrador de la declaración.
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