Qué son las altcoins y en qué se diferencian de Bitcoin
Las altcoins son todas las criptomonedas que existen salvo Bitcoin. El nombre viene de «alternative coins», monedas alternativas, y agrupa desde proyectos consolidados como Ethereum hasta tokens creados la semana pasada sin ningún respaldo. Es una etiqueta muy amplia, y por eso conviene entender qué hay detrás antes de poner dinero en cualquiera de ellas.
Bitcoin nació en 2009 como un sistema de pago entre particulares sin intermediarios. Las altcoins aparecieron después, casi siempre con la idea de mejorar algo que Bitcoin no hace, o de hacer otra cosa distinta: ejecutar programas, mover dinero más rápido, proteger la privacidad o representar un activo digital. Si todavía no tienes clara la base, puedes repasar antes qué es Bitcoin y cómo funciona.
Por qué existen tantas altcoins
Crear una criptomoneda es técnicamente sencillo. Basta con copiar un código abierto, cambiar unos parámetros y lanzarlo, o emitir un token sobre una cadena de bloques que ya existe. Esa facilidad explica que haya decenas de miles de proyectos, la mayoría con volúmenes minúsculos y sin usuarios reales.
También explica que el ruido sea enorme. Detrás de unas pocas altcoins hay equipos, aplicaciones usadas a diario y años de desarrollo. Detrás de muchas otras solo hay una web bonita y una promesa. La clave no es saber cuántas existen, sino cuáles tienen una función verificable.
Tipos de altcoins más habituales
No hay una clasificación oficial, pero estas son las categorías que más se repiten en el mercado.
Plataformas de contratos inteligentes
Son cadenas de bloques donde otros programas pueden ejecutarse de forma automática. Ethereum es el ejemplo más conocido y sobre ella se construyen aplicaciones descentralizadas, mercados de activos digitales y servicios financieros. Su moneda nativa se usa para pagar las comisiones de la red. Si quieres comparar ambas, tienes una guía sobre las diferencias entre Bitcoin y Ethereum.
Stablecoins
Buscan mantener un valor estable, normalmente ligado al dólar o al euro. No están pensadas para revalorizarse, sino para mover dinero dentro del ecosistema cripto sin la volatilidad habitual. Su riesgo principal depende de quién las emite y de qué reservas tiene. Lo explicamos con detalle en el artículo sobre stablecoins.
Tokens de utilidad y de gobernanza
Los primeros dan acceso a un servicio concreto, como almacenamiento o capacidad de cálculo. Los segundos permiten votar decisiones sobre el futuro de un proyecto. Que un token «sirva para algo» no garantiza que tenga demanda, y muchos pierden toda su utilidad cuando el proyecto se queda sin usuarios.
Memecoins
Nacen de un chiste, una mascota o una tendencia en redes y su precio depende casi por completo de la atención que reciben. Son el extremo especulativo del mercado y tienen su propio análisis en memecoins: qué son y por qué son tan arriesgadas.
Monedas de privacidad y de pago
Las primeras ocultan quién envía y recibe una transacción; las segundas priorizan la rapidez y el coste bajo. Ambas compiten con Bitcoin en un terreno donde este ya tiene ventaja de adopción, y algunas han sido retiradas de ciertos exchanges europeos por motivos regulatorios.
Altcoin, token y criptomoneda: no son lo mismo
Una moneda (coin) tiene su propia cadena de bloques: Bitcoin, Ethereum o Solana son ejemplos. Un token se emite encima de una cadena ajena y depende de ella para existir. Ambos se suelen llamar altcoins en el lenguaje cotidiano, pero la diferencia importa porque un token hereda también los fallos y riesgos de la red donde vive.
Riesgos de invertir en altcoins
Volatilidad mucho mayor que la de Bitcoin
Las altcoins suelen caer más que Bitcoin cuando el mercado se gira. Un ejemplo sencillo: si 1.000 euros invertidos en una altcoin se quedan en 300 tras una caída del 70 %, para volver a los 1.000 euros iniciales la moneda tendría que subir un 233 %, porque hay que recuperar 700 euros sobre una base de 300. Las pérdidas pesan más de lo que parece al ver el porcentaje.
Poca liquidez y precios manipulables
En proyectos pequeños hay pocos compradores y vendedores. Con volúmenes bajos, una sola operación grande mueve el precio, y vender puede resultar imposible sin aceptar un descuento importante.
Proyectos que desaparecen
Muchas altcoins acaban abandonadas por falta de usuarios o de financiación. Cuando eso ocurre, el precio no «baja», se queda en prácticamente cero, y no hay ningún mecanismo que te devuelva el dinero.
Estafas y proyectos fraudulentos
El mercado de altcoins es terreno fértil para los fraudes: tokens que no se pueden vender, equipos anónimos que retiran los fondos o promesas de rentabilidad garantizada. Desconfía de cualquier proyecto que asegure ganancias, y repasa cómo detectar las estafas financieras.
Qué dicen los supervisores en España
La CNMV y el Banco de España llevan años advirtiendo de que los criptoactivos son productos de alto riesgo, que pueden perder todo su valor y que no están cubiertos por el Fondo de Garantía de Depósitos. La CNMV mantiene material divulgativo propio en su apartado de educación financiera sobre criptoactivos, que merece la pena leer antes de operar.
En la Unión Europea, el reglamento MiCA fija requisitos para quienes emiten y ofrecen criptoactivos. Te contamos qué cambia en la guía sobre el reglamento MiCA. Que un proyecto cumpla la normativa reduce algunos riesgos, pero no asegura que vaya a ganar valor.
Qué mirar antes de interesarte por una altcoin
No existe una fórmula que garantice acertar, pero estas comprobaciones filtran buena parte de los proyectos dudosos:
- Qué problema real resuelve y si alguien lo usa hoy, no solo en el papel.
- Quién está detrás: equipo identificable, trayectoria y código abierto auditado.
- Cómo se reparte la oferta: si pocos titulares concentran casi todas las monedas, el precio es frágil.
- Volumen de negociación y en qué plataformas supervisadas cotiza.
- Si promete rentabilidades fijas o urgencia para comprar, es una señal de alarma.
Esto es información general para entender el mercado, no una recomendación para comprar ni vender ningún activo. Cada persona debe valorar su situación y su tolerancia al riesgo, y asumir que puede perder todo lo invertido.
Dónde se compran y cómo se guardan
Las altcoins se compran en exchanges de criptomonedas. No todos ofrecen las mismas monedas, y conviene comprobar que la plataforma esté registrada y sea transparente con sus comisiones; en la guía sobre cómo elegir un exchange repasamos los criterios básicos.
Si decides conservar criptoactivos durante tiempo, muchas personas prefieren sacarlos del exchange a una cartera propia. Existen carteras físicas (hardware wallets) en Amazon.es para guardar las claves fuera de internet. Y si prefieres leer antes de actuar, nuestra selección de mejores libros de criptomonedas es un buen punto de partida.
Fiscalidad: las altcoins también tributan
En España, vender altcoins o cambiarlas por otra criptomoneda puede generar ganancias o pérdidas patrimoniales que se declaran en el IRPF. Cada operación cuenta, no solo la venta final a euros. Tienes los detalles en cómo declarar criptomonedas en la renta, y ante dudas concretas lo más seguro es consultar a un asesor fiscal.
Conclusión
Las altcoins son un universo muy heterogéneo: algunas sostienen redes con uso real y otras son pura especulación. Entender de qué tipo es cada una, qué riesgos añade frente a Bitcoin y qué dicen los supervisores es el mínimo antes de plantearse nada. Si decides explorar este mercado, hazlo con importes que puedas permitirte perder y sin dejarte llevar por la prisa.





