Para ahorrar la entrada de un piso en España necesitas reunir, como regla general, entre el 30 % y el 35 % del precio de la vivienda: en torno a un 20 % de entrada, porque los bancos suelen financiar como máximo el 80 % del valor de tasación, más otro 10 %-12 % para los gastos de compraventa. Sobre un piso de 200.000 euros, eso supone tener ahorrados entre 60.000 y 70.000 euros antes de firmar.
La buena noticia es que esa cifra deja de ser intimidante cuando la conviertes en un objetivo mensual y eliges bien dónde guardar el dinero mientras lo reúnes. En esta guía verás cuánto necesitas exactamente, en cuánto tiempo puedes juntarlo según tu sueldo, en qué producto conviene aparcar ese ahorro a corto plazo y qué errores evitar para no retrasar la compra.
Cuánto necesitas ahorrar: entrada más gastos
El error más común es pensar que basta con la entrada. En realidad necesitas cubrir dos bloques distintos, y solo uno de ellos depende del precio que negocies.
La entrada: el 20 % que no financia el banco
Como recuerda el Banco de España en su Portal del Cliente Bancario, lo habitual es que la entidad financie hasta el 80 % del menor de dos valores: el precio de compra o el valor de tasación. El 20 % restante tienes que aportarlo tú. No es un capricho del banco: ese colchón reduce el riesgo de que la deuda supere el valor del inmueble si los precios caen, algo que también te protege a ti como comprador.
Los gastos de compraventa: el 10 %-12 % que casi nadie calcula
Sobre la entrada se suman los gastos de la operación, que rara vez bajan del 10 % en vivienda de segunda mano. Incluyen el impuesto principal (el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales, que según la comunidad autónoma oscila entre el 6 % y el 10 % en vivienda usada, o el IVA del 10 % en obra nueva), la notaría, el Registro de la Propiedad, la gestoría y la tasación. Conviene presupuestarlos al alza: una tasación o una gestoría cuestan lo mismo tanto si el piso es barato como si es caro.
Ejemplo con un piso de 200.000 euros
- Precio del piso: 200.000 €
- Hipoteca (80 %): 160.000 €
- Entrada (20 %): 40.000 €
- Gastos (11 % aprox.): 22.000 €
- Ahorro total necesario: 62.000 €
Ese número es el objetivo real. Antes de empezar a ahorrar, ajústalo a la zona donde quieres comprar: según los datos del Índice de Precios de Vivienda del INE, el precio medio por metro cuadrado varía enormemente entre comunidades, así que el ahorro necesario para un mismo tipo de piso puede duplicarse de una ciudad a otra.
En cuánto tiempo puedes reunir la entrada
El plazo depende de una sola variable que sí controlas: cuánto eres capaz de apartar cada mes. Si tu objetivo son 62.000 euros y ahorras 800 euros al mes, tardarías unos 6,5 años; con 1.200 euros mensuales bajarías a algo más de 4 años; y si entre dos personas reunís 1.800 euros al mes, rondarías los 3 años (sin contar lo que esos ahorros renten por el camino).
Calcula tu capacidad de ahorro mensual
El primer paso no es recortar, sino medir. Apunta durante dos o tres meses cuánto entra y cuánto sale, y reparte tus ingresos con un método sencillo. La regla 50/30/20 es un buen punto de partida: destina el 50 % a necesidades, el 30 % a deseos y el 20 % al ahorro. Cuando tienes un objetivo concreto como la entrada de un piso, ese 20 % puede convertirse en una transferencia automática el mismo día que cobras, para que el dinero salga de tu cuenta antes de que te dé tiempo a gastarlo.
Dónde guardar el dinero de la entrada mientras ahorras
Este es el punto donde más gente se equivoca, y en las dos direcciones. Tener 60.000 euros parados en una cuenta corriente al 0 % significa perder poder adquisitivo cada año frente a la inflación. Pero meter el dinero de la entrada en bolsa también es arriesgado: si vas a comprar en dos o tres años, una caída del mercado en el momento equivocado puede dejarte sin entrada justo cuando la necesitas.
La regla para un horizonte corto es priorizar la seguridad y la disponibilidad sobre la rentabilidad. Tres opciones de bajo riesgo encajan bien con este objetivo:
- Una cuenta remunerada, que paga un interés por tener el dinero disponible sin ataduras.
- Las Letras del Tesoro, deuda pública a corto plazo que puedes contratar directamente al Estado.
- Un fondo monetario, que invierte en deuda a muy corto plazo y mantiene una volatilidad mínima.
La idea no es maximizar la rentabilidad, sino que el ahorro no pierda valor mientras esperas y siga siendo accesible el día que aparezca el piso adecuado.
Cómo acelerar el ahorro sin arriesgar de más
Una vez fijado el objetivo y elegido dónde guardar el dinero, el ahorro se acelera trabajando sobre los gastos y sobre la constancia, no buscando atajos arriesgados:
- Automatiza el ahorro: programa la transferencia a tu cuenta de la entrada el día de la nómina.
- Revisa los gastos fijos: seguros, tarifas de móvil y suscripciones suelen tener margen sin afectar a tu calidad de vida.
- Usa un sistema visual: el método de los sobres ayuda a controlar el gasto variable y a no tocar lo destinado a la entrada.
- Destina los extras al objetivo: pagas, devoluciones de la renta o ingresos puntuales van íntegros a la entrada.
Mantener el hábito durante años es lo más difícil. Si te ayuda apoyarte en un buen manual de finanzas personales o en un organizador de presupuesto, puedes encontrar opciones útiles en esta selección de libros de finanzas personales, que sirven para reforzar la disciplina de ahorro mes a mes.
Ayudas y avales: ¿se puede comprar con menos entrada?
Existen programas de aval público —como las líneas del ICO dirigidas a jóvenes menores de 35 años y a familias con menores a cargo— que permiten que el banco financie por encima del 80 % habitual, en algunos casos hasta el 100 % del precio. Son una vía real para quien tiene ingresos estables pero no logra reunir la entrada completa.
Conviene leerlos con cabeza: aunque el aval cubra la entrada, los gastos de compraventa siguen corriendo de tu cuenta, y financiar el 100 % implica una hipoteca mayor y una cuota más alta cada mes. Antes de decidir, compara bien las condiciones del préstamo y entiende la diferencia entre una hipoteca fija o variable; y, si más adelante te sobra dinero, valora si te compensa amortizar la hipoteca de forma anticipada.
Errores frecuentes al ahorrar para la entrada
- Olvidar los gastos: ahorrar solo el 20 % y descubrir en notaría que faltan 20.000 euros.
- Invertir a corto plazo en bolsa: exponer a la renta variable un dinero que necesitas en dos años.
- No tener fondo de emergencia: usar toda la entrada y quedarte sin colchón para imprevistos tras la compra.
- Estirar la cuota al máximo: apurar el ahorro hasta el límite y firmar una hipoteca que ahogue tu presupuesto mensual.
Ahorrar para la entrada de un piso es, sobre todo, un ejercicio de planificación y constancia. Si calculas bien la cifra completa, eliges un producto seguro para guardar el dinero y automatizas una aportación mensual realista, el objetivo deja de ser una montaña y se convierte en una cuenta atrás con fecha.





